Hablemos sobre perdón.
Pues muchos son los que dicen que para estar tranquilo y en paz hay qué saber perdonar.
Pues no, no estoy de acuerdo con eso, porque para estar tranquila de lo único que debo estar segura es de no andarle haciéndole la vida a cuadritos a nadie y tal vez en ese estilo de vida me muevo.
Perdonar a quien maquina hacernos daño es de las cosas más aberrantes y despiadadas que hay y no está bien __a mi parecer__ normalizarla y si por eso me he de condenar, pues me condenaré, pero hay dos personas en mi vida a las cuales no perdonaré jamás y pueden llorar, como dicen por ahí.
A ellas, no las mueve sino la perversidad, el egoísmo, la idolatría. Los mueve el odio por los logros de los demás, las fortalezas de los otros los envenenan y no son capaces de reconocer que el mundo no gira en torno a ellos.
Y no piensen que fueron amores, porque ellos no tienen establecido dentro de este contexto un espacio, como el que sí tienen dos criminales del odio, esos que lograron maltratarme hasta el cansancio y de quienes nunca esperé nada en la vida... gloria a Dios.
De una de ellas podría decir, que la vi el otro día y está tan fea que ese puede ser su peor castigo, ya que su forma más vil y miserable de maltrato siempre fue por cómo me veía. Malo si llevaba el cabello suelto, malo si lo llevaba cogido, malo si la falda era larga, malo si era corta, malo si los zapatos eran de tacón alto y malo si eran de tacón bajo... en fin, su acoso llegó a tal nivel, que para poder llevar la fiesta en paz, me tocó hacer un cambio radical de estilo.
Por lo general, por el saludo se sabía cómo iba a estar el día. El saludo en la mañana medía el termómetro de qué tanto odio podría estar regando por donde quiera que caminaba con sus aires de puta cara.
De la otra persona, un tipo tan feo, a mi parecer, que si fuera el último hombre sobre la faz de la tierra y tuviese la tarea de perpetuar la especie, conmigo se extinguiría. Que él no me agradara como hombre o que no aceptara sus cometarios subidos de tono o sus insinuaciones amorosas, fueron las que lo llevaron a maltratarme. Caminaba como caminan todas las personas a las que temo... por los aires y se paraba a mis espaldas y casi nunca me daba cuenta que estaba allí. Un completo acosador y al cual no le deseo nada bueno en la vida, porque el que es, no deja de ser, decía mi papá.
Que se queden con su miseria, que se queden con sus migajas y que el mejor logro de sus vidas sea, que a donde quiera que vayan siempre haya alguien que los odie.

Hay un comentario muy bello y realista sobre la paz y el perdón que muestra lo que aquí dices...
ResponderBorrarDentro de mi corazón no hay rastro de rencor, pero si necesitan que alguien los perdone, entonces que sea Dios, porque yo no seré. Gracias por venir a leerme y quiero ocuparme más por escribir sobre la cotidianidad que sobre el amor.
BorrarDoroteo de Gaza: LA FALSA PAZ DE ESPÍRITU.
ResponderBorrarNo es mi caso, porque dentro de mi corazón no existe rastro de maldad.
BorrarPues si amas como odias tener tu amor tiene que ser un placer indescriptible.
ResponderBorrarEl odio es algo muy parecido a la indiferencia.
BorrarPues si amas como odias tu amor debe ser un verdadero placer.
ResponderBorrarNo es así, y si te das cuenta sólo tengo en la mala a dos personas y aunque la lista puede ser más larga, prefiero otorgarme el beneficio del perdón.
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